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Mi pareja y yo discutimos mucho

Una de las frases que más escucho en sesión es: «Mi pareja y yo discutimos mucho y ya no sé qué hacer».

¿Te suena familiar?

Cuando las discusiones se vuelven el pan nuestro de cada día la vida no es sólo más estresante, sino que no tenemos la posibilidad de encontrar un refugio en la persona que amamos… y eso lo complica aún más.

No es de extrañar que quien se encuentra en esta encrucijada intente una y otra vez hablar para resolver los problemas buscando que las cosas vuelvan a ser como antes… en el punto justo donde sentíamos alivio en los brazos de quien nos acompaña.

Pero, ¿por qué no logramos salir de este bucle que nos mantiene atrapados en una pelea sin final?

¿Cómo es que antes estábamos de acuerdo en todo y ahora todo es un motivo para discutir? 

Si miras atrás, te darás cuenta que esa relación idílica donde ambos vivíamos pletóricos de felicidad y romance quedó en el pasado. La nueva realidad parece más gris y nos llena de desilusión saber que por más que lo intentamos no logramos recuperar esa sensación de placer y alegría que sentíamos ambos tiempo atrás.

La relación cambió drásticamente, y es normal que este panorama no nos guste si el cambio no ha sido para mejor.

Mi pareja no me entiende

Si sientes que las cosas van mal, seguramente estés intentando conseguir una solución para que los problemas mejoren, pero es como si el otro no entendiera tu idioma… Y cada vez que intentas acercarte para hablar, las cosas se enredan cada vez más… Es como si tu pareja no quisiera escucharte y eso es tremendamente frustrante.

Sería tan fácil si tu pareja te entendiera, ¿cierto?

No me extraña en lo absoluto que llegues a cuestionarte si realmente es posible seguir en una relación así.

El hecho de que no logremos entendernos pone una gran distancia que nos impide conectar emocionalmente. Las peleas surgen «por cualquier cosa» y la relación se convierte en un campo de batalla. ¿Quién puede más? ¿Quién tiene la razón? ¿Por qué no me entiendes? 

Buff… Realmente, ¿quién puede ser feliz así?

Pero déjame decirte que seguramente no seas tú la única persona que se siente así en la relación. Casi todas las parejas que me consultan buscando ayuda expresan este mismo sentimiento, ¡de ambos lados!

Y entonces, ¿por qué no nos entendemos?

Cuando no nos entendemos es como si chocáramos contra un muro en nuestra relación que no sabemos cómo derribar. Parece que cada cosa que hacemos o decimos suma un bloque más. 

A veces ese bloque lo pone nuestra pareja, y otras tantas lo hacemos nosotros aunque nos duela estar así. 

Pero déjame decirte que esos muros en realidad no son los problemas del día a día, sino más bien nuestras necesidades emocionales que no sentimos satisfechas. 

Es como si hubiera un vacío en nuestra relación porque no nos sentimos vistos, escuchados y queridos, y esto nos hace responder desde nuestras partes heridas poniendo un bloque más a ese muro (criticando, evadiendo, defendiéndonos, reprochando, ignorando), independientemente de cuánta razón o justificación haya en lo que está ocurriendo.

En un vínculo amoroso hay una línea muy fina en donde somos incapaces de separar la razón del corazón. Y eso es lo que lo hace tan complicado, ¡y a la vez tan hermoso!

Hablar para resolver los problemas no siempre mejora las cosas

Cuando hay distancia emocional en una pareja, da igual cuántas veces se sienten a hablar para tratar de resolver los problemas.

Hasta que no comiencen a mostrar los verdaderos muros que cada uno ha construido y las razones reales del por qué lo han hecho, es muy difícil que la solución de problemas tenga algún efecto real y duradero en la relación. 

Las peleas van a seguir tomando el control y seguirán sin entenderse, porque la distancia seguirá allí. 

Cuando nos enredamos en estos ciclos, salir de ellos es más complicado porque en algún momento dejamos de confiar en que el vínculo era un lugar seguro para mostrar nuestras vulnerabilidades.

Entonces es difícil mostrar al otro nuestras verdaderas necesidades emocionales.

Y seguramente el otro tampoco esté abierto para recibirlas de una forma cuidadosa y sincera.

Entonces, ¿qué podemos hacer?

Puede parecerte muy trillado, pero conocernos a nosotros mismos es el primer paso para lograr entendernos y escucharnos. Es muy difícil hablar de lo que nos ocurre con el otro si ni siquiera nosotros mismos nos entendemos.

Partiendo de allí, el siguiente paso es generar espacios para que podamos expresar nuestra vulnerabilidad

¿Comenzamos a trabajar en tu relación?